John Deere compra la valenciana King Agro y españoliza (aún más) sus tractores

John Deere compra la valenciana King Agro y españoliza (aún más) sus tractores

El gigante americano de los tractores y la maquinaria agrícola John Deere tiene nueva filial española. La multinacional con sede en Moline (Illinois) acaba de cerrar la compra del fabricante español de componentes de fibra de carbono King Agro. Se trata de una compañía de capital argentino con oficina central en Valencia, factoría en Picassent y una segunda unidad productiva en Campana (Argentina).

King Agro es una ‘spin off’ de King Marine, un fabricante de piezas de fibra de carbono para barcos que se instaló en Alginet (Valencia) en 2005 para colaborar en la construcción de cascos y mástiles para los barcos participantes en las ediciones de la Copa de América. Tras la salida del certamen de vela de la ciudad, reorientó sus conocimientos en fabricación con este material, resistente y ligero, hacia el sector de la agricultura, con una solución innovadora en alas o botalones mucho menos pesados que los tradicionales de metal, lo que permite construir piezas más alargadas y que cubren más extensión. Se trata de las alas con que los tractores pulverizan pesticidas y otros productos líquidos en las cosechas. En 2015 acordó con John Deere desarrollar y distribuir de forma conjunta plumas de fibra de carbono para equipos agrícolas.

La factoría española suministrará su producto a las fábricas de John Deere en Estados Unidos y en Holanda, como hacía hasta ahora. La diferencia con la entrada en el capital es que la unidad productiva valenciana incrementará notablemente su capacidad de producción, pues la multinacional ofrecerá ahora como propios los brazos o botalones de fibra de carbono también a terceros clientes. Actualmente, trabajan un centenar de personas en la factoría de Picassent (la nómina total son 180 personas) y los planes inmediatos pasan por incrementar la plantilla en dos o tres decenas de empleados más. La firma conservará el nombre de su marca y las relaciones comerciales, según la comunicación de la compañía de Illinois.

Deere & Company ha oficializado la operación a través de sus canales institucionales, pero no ha informado del precio de la adquisición. “Esta transacción proporciona a los clientes de John Deere la posibilidad de beneficiarse aún más del conocimiento, de los diseños y de la experiencia únicos de King Agro en la tecnología de fibra de carbono”, señaló en la comunicación oficial John May, presidente de Soluciones Agrícolas y director de Información de John Deere.

Con la de Valencia, John Deere contará con dos unidades productivas en España. En Getafe explota otra fábrica de componentes que exporta a sus cadenas de producción mundiales y que da empleo a casi 1.400 trabajadores. No obstante, el grueso de su negocio procede de la comercialización de tractores y maquinaria agrícola relacionada con la agricultura y la jardinería profesional. En 2016, John Deere Ibérica facturó 478 millones de euros, con un beneficio neto de 13 millones. El sector mueve más de 3.400 millones al año, la mayor parte con productos y maquinaria de importación.

La planta valenciana de barrales para tractores de King Agro fue inaugurada en marzo del año pasado, aunque llevaba ya meses en funcionamiento. El fundador de la empresa, el argentino Guillermo Mariani, invirtió ocho millones de euros para reconducir su negocio para mástiles y cascos para barcos de regatas, en horas bajas por la crisis económica. La nueva división tiene bastante más potencial. Se calcula que hay un parque de entre 50.000 y 70.000 tractores pulverizadores en el mundo que estaban empleando hasta hace muy poco barrales de acero, mucho más pesados y, por tanto, de menor extensión. Los de fibra de carbono miden hasta 40 metros y permiten reducir la extensión de cultivo castigada por el paso del tractor en las pulverizaciones. Esto se considera una pequeña revolución en el sector de la agricultura profesional. La capacidad de producción de la planta de Picassent en el momento de su puesta en funcionamiento era de 1.800 barrales al año.Foto: Un tractor de John Deere con un pulverizador.

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