LOS GANADEROS, DOBLEMENTE VICTIMAS DEL CARTEL DE LA LECHE

LOS GANADEROS, DOBLEMENTE VICTIMAS DEL CARTEL DE LA LECHE

La multa de 88,2 millones de euros que la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) impuso a principios de marzo a nueve empresas lácteas amenaza con volverse en contra de la parte más débil y que, paradójicamente, debía ser resarcida por la resolución: los ganaderos, que ya dan por descontado una nueva bajada del precio de la leche toda vez que las industrias deben provisionar el importe de la multa incluso aunque la hayan recurrido en la Audiencia Nacional.

Entre las compañías sancionadas, la única cooperativa es Central Lechera Asturiana (CLAS), multada con 698.477 euros. Con el 56,39% del capital, CLAS es accionista mayoritaria a su vez de Corporación Alimentaria Peñasanta (Capsa), que cuenta con marcas comerciales como la gallega Larsa, la catalana Ato o la asturiana Vega de Oro y que ha sido una de las grandes castigadas del expediente con 21,8 millones.

Por estos motivos, el malestar se ha apoderado de los socios ganaderos de CLAS, que celebran este miércoles una asamblea informativa para estudiar las responsabilidades que exigir a los ejecutivos en el cargo cuando se produjeron los hechos sancionados -un periodo que la CNMC estima en más de una década, entre 2000 y 2012-. En el acto participarán los compromisarios, es decir, los representantes elegidos por los ganaderos, y la junta rectora, el órgano de gobierno de la cooperativa.

Quien previsiblemente no acudirá pero del que sí se hablará es del director general de Capsa, José Armando Tellado, que tomó las riendas a mediados de 2013, tras la salida del anterior consejero delegado y actual presidente de la patronal alimentaria Fiab, Pedro Astals.

La gestión de los directivos, ahora Tellado, se ha convertido en una patata caliente para la cooperativa asturiana. «Si ahora votan su destitución sería darle la razón a Competencia», refiere un socio consultado por este diario. Sus previsiones de futuro no son halagüeñas: «nos bajarán el precio de la leche y perderemos el retorno cooperativo». Y diagnostica que «CLAS se va al garete por culpa de la directiva, que sigue negando la mayor sobre la multa. Demasiado personal trabajando y demasiado incompetente dirigiendo».

«Minimizar la sanción»

Además del malestar con los ejecutivos, la sanción ha sido un jarro de agua fría sobre el funcionamiento de la cooperativa. «Nos sorprende la multa porque CLAS sólo recoge leche de sus asociados y de pocos ganaderos más. Y esta leche lleva un precio prefijado», explica otro socio.

Para este ganadero, que ejerce también de compromisario, la multa supondría «más del 40% de las reservas de Capsa», que sí tiene «pulmón financiero» para pagarla. Y ve posible «minimizar» los casi 700.000 euros de sanción de CLAS en los tribunales «si se fundamenta bien». Pese a ello, «tan importante es la rebaja de la sanción como el tiempo para pagarla», afirma. A propósito cabe señalar que, en su resolución, la CNMC estimó que el «beneficio ilícito» obtenido por Capsa y CLAS por sus conductas anticompetitivas asciende a 188,6 y 25,3 millones respectivamente.

Mientras esto ocurre en la cooperativa de Siero, desde Fiab se valora también una sanción que señala a dos de sus más altos responsables: Javier Robles, presidente de Danone -multada con 23,2 millones- y miembro del consejo de dirección y el citado Pedro Astals, histórico consejero delegado de Capsa y actual presidente de la patronal.

http://www.elmundo.es/economia/2015/03/16/5505ebfaca4741b0058b4582.html

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